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Política julio

Publicado el 16 marzo, 2012 | por Julio Huete

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En retroceso periodístico

Hace prácticamente un mes de la muerte en papel del diario Público. A pesar de seguir funcionando en la red, su desaparición en prensa impresa traerá como consecuencia un debilitamiento de la pluralidad informativa (o más bien interpretativa). Desde un principio quiero dejar constancia de que este artículo no es nada semejante a un tributo ni un homenaje entre lágrimas, sino el reflejo de lo que posiblemente pase a ser la era del conservadurismo informativo, no sólo en el ámbito ideológico, sino en todos los sentidos.

Aquellos que lo odiaban, probablemente los mismos que brindaron con champán el día de la inhabilitación de Garzón, por fin podrán sentirse cómodos. Los otros que lo amaban por considerarlo el único diario de izquierda se indignarán, una vez más, al ver que sus ideas volverán a ser tomadas por radicales al no ser compartidas por ningún medio. Y los más positivos, que lo leían de higos a brevas pero mostraban cierta simpatía, se conformarán diciendo eso de “siempre nos quedará El País”.

¿El País? Ya no

Es indudable que los principales medios de prensa escrita son de tendencia conservadora. Algunos más a la derecha, otros arrimados al centro porque en el borde hay peligro de caerse y otros directamente viéndolo todo de color azul, la realidad es que la línea que sigue la información en los últimos tiempos es claramente conservadora o, matizando mucho, extremadamente poco progresista. De ahí a que diarios como El País, que con el tiempo se convirtió en el hermano bueno de Público, no sólo se hayan desmarcado de la izquierda sino que por prudencia apenas se moja en su obsesivo afán de mostrar un periodismo objetivo y serio.

De hecho, El País es el claro ejemplo de que hasta los mejores amigos pueden convertirse en detestables enemigos si en algún momento se les ocurre la gamberrada de quitarnos el bocadillo. Pongamos por caso el tema de los derechos del fútbol durante la última legislatura. El PSOE, o más bien el clan Zapatero, quitó los derechos futbolísticos a Prisa en favor de Mediapro. Esto no sentó muy bien a El País, que desde entonces no tuvo reparo alguno en criticar al entonces presidente en aspectos que de no haberse producido la situación en cuestión hubiesen sido defendidos a capa y espada.

Un clima de opinión cada vez más cerrado

La consecuencia de todo esto, que empieza con el debilitamiento de la prensa progresista española hasta el fallecimiento de la misma (el caso de Público), es que el pluralismo es cada vez más nulo, por lo que el clima de opinión inevitablemente se hace uniforme. Como ya he dicho, los principales diarios son conservadores y los que no lo son, que teóricamente tendrían que ser de tendencia progresista para equilibrar la balanza, son bastante moderados.

Además de crearse esta tendencia conservadora, se genera un problema mucho más grave que es la domesticación de la población. Queramos o no, la prensa genera ideas en la ciudadanía. Ahora mismo no, pero si se sigue este ritmo es posible de que estas carezcan de pluralidad y, en consecuencia, el debate social brillará por su ausencia. Por eso, cuando Público en sus últimos días de vida decía que “hacía falta” no tenía razón únicamente por el hecho de que fuese necesario para que el progresismo y a la izquierda en general tuviesen representación informativa sino porque su forma de hacer periodismo daba pie a consolidar uno de los actos más democráticos que hay como es el de reflexionar y debatir desde puntos de vista totalmente dispares.

Con todo a su favor

Con una mayoría absolutísima, que esperemos no se comporte de forma absolutista en sus decisiones, y con los medios de cara, ¿quién se atreve a parar este huracán conservador? El PP tendrá, además de los diputados, la mayoría de las páginas de los periódicos a su favor. Esta situación se prolongará durante algún tiempo, que tendrá que servir a una izquierda cada vez más desnortada para aprender que por este camino su única aspiración es la misma que la de un equipo recién ascendido a primera división.

Por último, y que a mi juicio muestra a la perfección la sensación general del auge conservador y la decadencia progresista de los últimos tiempos, pongo la frase que cierra el último artículo de Arturo González, conocido periodista y bloguero de público.es que abandona su blog porque ya no disfruta con él:

“La única consecuencia o minienseñanza que se puede extraer del blog es la desgracia de la imposibilidad de que las fuerzas progresistas o de izquierdas distintas se alíen electoralmente, sin perder sus identidades. Nadie renuncia a la totalidad de sus maximalismos y desprecian al otro, suicidándose ellos mismos. Y garantizando la derrota”.

Escrito por Julio Huete



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