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Política stopfeminazis

Publicado el 23 julio, 2012 | por Francia Esteves

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Ni siquiera las ‘feminazis’ han podido

Feminazi: dícese de aquella feminista extrema.

Asumo que se refiere siempre a mujeres aunque no descarto que algún individuo del sexo masculino pudiera adscribirse a sus ideas si bien desde una búsqueda del elogio público que por sentirlo auténticamente. Además, les recomiendo que no intenten encontrar la lógica del término. Hitler y el nazismo eran anti-feministas pero la palabreja quizás se refiere más a la dureza con la que sus activistas defienden sus teorías feministas.

Ya sabrán ustedes que no me considero una feminazi. Ni feminista tampoco. Pero no se confundan, creo firmemente en la igualdad entre mujeres y hombres y, como ya dije en un artículo anterior, tal principio me lleva a pensar que ninguno de los dos géneros es perfecto. Uno no nace mejor o peor según sus hormonas. Y aunque existe la teoría de que un mundo gobernado por mujeres sería mas equitativo y pacífico, yo seguiré pensando que el poder corrompe a todo el mundo.

Hoy quisiera dar a conocer un nuevo término: “feministra”. Dícese de aquella Ministra que defiende el feminismo extremo. Y encima mal. Ahora mismo solo un nombre acude a mi mente: Bibiana Aído.

La que fuera precursora del uso del vocablo “miembras” hizo cosas bastante más atroces que dejar el castellano a la altura del betún. Pero sin duda, su obra cúlmen fue la ferviente iniciativa de la “Ley de Violencia de Género” en 2004. Recién llegada de su oficina para el desarrollo del flamenco en Cádiz, lo mejor que se le pasó por la cabeza fue legislar. Y encima legislar en penal. El resultado solo puede describirse como despropósito.

Porque sí. Porque el modelo de igualdad planteado por el PSOE, con su genial idea de poner el mismo número de Ministros y de Ministras fue absolutamente ridículo. Y sí, es cierto que al PP no se le pasa por la cabeza cambiar nada del antiguo Ministerio de Igualdad, ahora anexo al de Sanidad y Servicios Sociales, ante el temor de ataques por parte de las feminazis en España.

Pero que no se engañen. No solo deberían temer el ataque de las feministas, sino los de todos. Y de hecho los sufrieron. La ley pretendía ser la salvación del gravísimo problema de violencia de género en España pero incluso ese nombre, que pretendía ser neutro, dejaba de lado la violencia de mujeres a hombres (poca, pero existente), la que se da entre lesbianas y transexuales (¿no se termina de reconocer su género?). De éste abandono se quejan los feministas y el colectivo de gays y transexuales continuamente. Y con toda la razón.

Aunque después de todo esto, tengo que admitir que lo único realmente sangrante, mucho más que Bibiana Aído, más que la actitud del PSOE, como si solo ellos portasen el estandarte de la defensa de la igualdad, más que la absurda idea del PP de cambiar solo el nombre a una ley que no funciona, es que el número de mujeres asesinadas a manos de sus parejas no cede, la mayoría de ellas muere sin haber denunciado a su agresor/ora.

¿Hasta cuando? ¿Hasta que nos demos cuenta de que ni siquiera las feminazis tienen la verdad absoluta? Este drama social no debe ni puede ser solucionado solo por mujeres. Es imposible porque es un problema de todos. De la educación de todos y cada uno de nosotros. 



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